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 Investigación > Centros > Centro Internacional de Física Teórica
Abdus Salam: El Fundador (por Víctor Latorre Multiciencias, Lima, Perú)

Al preguntar a Abdus Salam qué le había gustado más del Perú, me dijo que fueron los niños de Pisaac (un pueblito en el Valle Sagrado de los Incas cerca del Cusco) coreando premio Nobel, premio Nobel en seguimiento de él. Ello probaba que el conocimiento podía ser apreciado en cualquier parte del mundo.

Había arribado a Lima en febrero de 1980, recién premiado en Estocolmo**, despertando interés en el Gobierno Militar peruano que había sido alertado por su misión diplomática en el Brasil. Nosotros, los físicos en Lima habíamos sido interrogados sobre su visita y sus intenciones. Los militares estaban saliendo después de once años en el poder. Se había convocado ya a elecciones, las mismas donde Sendero Luminoso debutaría ominosamente.

Abdus fue siempre un hombre práctico, distinto del físico teórico, soñador y despreocupado, que el hombre de la calle imagina. Yendo del aeropuerto a la ciudad me dijo " vayamos a un lugar tranquilo, con un grupo de científicos e ingenieros activos del lugar, para discutir un asunto simple: qué pueden hacer los físicos peruanos para ayudar a elevar el ingreso bruto nacional".

Esa misma tarde lo llevé a casa de don Mario Samamé, nuestro reverenciado rector, quien había ya empezado a reunir amigos para nuestra reunión. Nuestra Cancillería había continuado especulando si Salam visitaría al presidente o no. Salam había ya decidido no hacerlo, pero sí visitar informalmente al ministro de Relaciones Exteriores, el único civil en el gabinete. Hubo de alterar en algo esta decisión como veremos más adelante.

Empezamos a discutir, o mas bien a escuchar a Salam, quien gustaba de hablar robustamente, pero cada quien contribuyó oportunamente con sus ideas. Fue entonces súbitamente que me di cuenta que había desaparecido y empecé a tratar de ver qué había sucedido. El anfitrión, don Mario para nosotros, no hablaba inglés y yo me pregunté qué necesitaba Abdus en ese momento. Los encontré juntos en una habitación vacía con el problema ya resuelto.

Don Mario había traído una alfombrita para que Abdus arrodillado dijera sus plegarias. La hora local y la orientación correcta habían sido ya bien determinadas.Hablamos por dos días con gente que salía y entraba todo el tiempo. Don Mario había sido candidato presidencial en 1962 y tenía muchos amigos. Personalmente era una autoridad en minería. La variedad de minerales peruanos es tremenda, pero la separación, identificación y purificación de su contenido para poner precios razonables no eran de ninguna manera hechas bien. He aquí un campo donde los físicos podrían ayudar usando las técnicas espectroscópicas de la física moderna. Allí aprendí también que los mineros más científicos del mundo eran los australianos. Perforaban la roca con aceleradores de electrones. Los europeos y norteamericanos desde luego tenían mejor ciencia, pero no minas enormes que explotar como los australianos.

Abdus había visitado al ministro de Relaciones Exteriores y ahora don Mario le urgía ver al ministro de Energía y Minas, un general del ejército, desde luego. Un Centro para el Estudio de Minerales permitiría a los físicos contribuir de manera práctica. Abdus había estado en el Instituto Peruano de Energía Nuclear descubriendo que el hombre que lo dirigía era también un general. Le había sorprendido saber que un reactor experimental de 10 megawatts estaba siendo construido en la Argentina para el Instituto y le había preguntado inmediatamente al general para qué querían un reactor con esa incorrecta energía: "demasiado alta para las aplicaciones convencionales, demasiado baja para lo que ustedes tienen en mente" (un reactor produce plutonio, ingrediente de bombas nucleares), sin obtener respuesta.

Abdus entonces dudaba de ver a otro general. Pero don Mario prevaleció y lo llevamos al Ministerio de Energía y Minas. El ministro, conocedor ya de todo, ofreció 100,000 dólares como contribución inicial del gobierno para el Centro. Esto soltó de lleno los instintos planificadores de Abdus. Pero ellos duraron, lo siento mucho, por poco tiempo. Aquel mismo año, unos meses luego de la visita de Abdus, el precio del cobre, la mayor exportación mineral del Perú, cayó a abismos insondables. El ministro jamás llegó a soltar un centavo para el propuesto Centro.

Vino luego la visita al Cusco, la vieja ciudad inca cerca de Machu Picchu, la atracción turística mejor conocida del Perú. Abdus comentó '' esto es mejor de lo que mis amigos me dijeron''. Luego dirigiéndose al Rector de la Universidad del Cusco añadió: el problema es que cuando pregunté a mis amigos sobre la Universidad del Cusco me dijeron que no sabían que había una. Fue allí que se empezó a planear una escuela de verano, de modo que los visitantes de Machu Picchu pudieran pagar su boleto de entrada con conferencias para los estudiosos andinos. La escuela vino a ser llamada Multiciencias y está todavía en funcionamiento.

Las celebraciones después de la fundación fueron abundantes y Abdus regresó enfermo a Lima. Estaba alojado desde luego en el Crillón, el mejor hotel de la ciudad. El médico del hotel golpeó la frente de Abdus al entrar a su habitación. Como no hablaba inglés, Abdus me preguntó si se suponía que él respondiera de la misma forma confirmando ser de la misma religión. Nada de eso! El médico estaba simplemente mostrando la nueva moda de la profesión: el termómetro frontal.
Se repuso rápidamente, alegrándose por dos cosas que llegaron a su habitación: un surtido de frutas locales y la carta de un físico peruano sobre un problema de relatividad general. Abdus comió la fruta, pero dijo que el problema no era realmente de su línea. Lo pasaría a un especialista en Londres.
En el aeropuerto, esperando por su vuelo, mi esposa notó que los pantalones de Abdus estaban sujetos por una soguilla como la que usan los campesinos nuestros para el mismo propósito. Le preguntó entonces qué le había pasado. Se había roto semanas antes y no había podido encontrar reemplazo del tamaño apropiado. Después enfrenté yo el mismo problema con las chompas de alpaca que le gustaban tanto. No las podía encontrar para su tamaño.
Hace un año, lástima, había adelgazado mucho, pero su espíritu no cesará de crecer entre nosotros, sus colegas y amigos en todo el mundo en desarrollo.



*** El autor de esta nota es actualmente profesor en la Escuela de Post Grado y el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad Ricardo Palma, después de haberse jubilado como Profesor de Física en la Universidad Nacional de Ingeniería. Conoció al Profesor Salam en 1970 cuando la UNESCO lo invitó a formar parte del Consejo Científico del Centro de Trieste, lo que cambió el curso de su vida.

   
 

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