Saltar directamente a los contenidos
Publicidad
Publicidad
Perú :: Inicio >
martes :: 09 / 02 / 2010
SERVICIOS ::
Por sus venas corría sangre real, sangre incaica. Descendiente de una estirpe de grandes hombres, forjadores de un imperio que hasta el día de hoy asombra al mundo, el Inca Garcilaso de la Vega es uno de los íconos más reconocidos en la literatura universal. Cronista por excelencia, es además un referente que nos permite conocer los pormenores de la época de la Colonia.
Bautizado bajo el nombre cristiano de Gómez Suárez de Figueroa, nuestro Inca Garcilaso de la Vega nació el 12 de abril de 1539, producto de la relación entre el capitán español Sebastián Garcilaso de la Vega y la ñusta incaica Isabel Chimpu Ocllo, prima hermana del Inca Atahualpa, nieta del Inca Túpac Yupanqui y sobrina del Inca Huayna Cápac.
Su niñez transcurrió entre dos culturas, la incaica y la española. Las tradiciones quechuas, el idioma imperial y las leyendas del Tahuantinsuyo fueron parte de su día a día; mientras que por parte del padre, el latín y las historias sobre las glorias de la Corona no eran menores.
“Los Comentarios Reales de los Incas”, publicada por primera vez en Lisboa en 1609, es su obra maestra. Para muchos críticos, ésta es la mejor prosa del período colonial. “Yo, incitado del deseo de la conservación de las antiguallas de mi patria, esas pocas que han quedado, porque no se pierdan del todo, me dispuse al trabajo tan excesivo como hasta aquí me ha sido y delante me ha de ser, al escribir su antigua república hasta acabarla”, menciona en la obra.
“La Florida del Inca” (Lisboa- 1605) y “Riquezas del Perú”, son algunas de sus obras más reconocidas. En 1616 deja de existir en Córdova el 23 de abril, el mismo día que falleció William Shakespeare y que fue sepultado Miguel de Cervantes Saavedra.
Fuente: propia
Autor: Jorge Morales Figueroa - Universia Perú
Publicidad